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Hate fucking, entre el odio y el deseo
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Hate fucking, entre el odio y el deseo

Conocemos a una persona engreída a la que no soportamos… pero que inexplicablemente nos atrae, y si esa mezcla de odio y deseo acaba en la cama, asegura una sesión de sexo increíble. Así es el hate fucking, tener sexo con alguien a quien odiamos, soltando toda la rabia.

Conocemos a una persona engreída a la que no soportamos… pero que inexplicablemente nos atrae, y si esa mezcla de odio y deseo acaba en la cama, asegura una sesión de sexo increíble. Así es el hate fucking, tener sexo con alguien a quien odiamos, soltando toda la rabia.

Todos lo hemos oído, “del odio al amor hay un paso”. Esa persona a la que no soportamos puede provocarnos una mezcla entre fascinación y rechazo porque es precisamente lo opuesto a nosotros, y no deja de ser un reto.

Para llegar a odiar a alguien necesitamos un grado de pasión que puede llegar a transformarse en deseo sexual. Las emociones y sentimientos fuertes levantan nuestros instintos más primarios, que poco tienen que ver con la racionalidad y la lógica. También entra dentro del hate fucking la parte de conquista y dominación, la satisfacción que nos provoca haber ganado en un terreno inaccesible y a la vez haber conseguido hacernos con la otra persona.

Con el hate fucking descargamos rabia y pasión

Tras el hate fucking pueden asaltarnos sentimientos de culpa, vergüenza o frustración. Al mismo tiempo que nos regodeamos por haber dominado al enemigo, nos damos cuenta que nosotras también hemos caído en el juego, y nos sentimos confusas y contrariadas. La lógica y la racionalidad vuelve a nuestro ser y nos preguntamos cómo hemos podido acostarnos con alguien tan insoportable, juramos que no lo volveremos a hacer pero, ¿quién sabe? Esa fascinación y rabia a veces no es algo que pueda solucionarse con palabras, y mediante el hate fucking descargamos toda la rabia acumulada en un acto de placer que puede llegar a ser agresivo.

De todas maneras, el hate fucking puede llegar a convertirse en un juego peligroso del podemos salir dañadas. Lo mejor en estos casos, si ya hemos caído una vez en el hate fucking, es dejarlo en una anécdota y alejarnos de esa persona con la que sabemos que no podemos congeniar.

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