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Cómo estimular el ano y el Punto G
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Cómo estimular el ano y el Punto G

Una de las zonas erógenas más potentes, tanto en hombres como en mujeres, es el ano. En Pasionis te explicamos cómo acariciar y estimular el ano de la forma más placentera.

El cuerpo humano tiene muchas zonas erógenas, y el ano es una de las más sensibles. Aunque durante mucho tiempo se ha considerado una zona poco adecuada, se puede conseguir un gran nivel de placer estimulándolo de la manera adecuada.

Tanto los hombres como las mujeres concentran muchas terminaciones nerviosas en la zona del ano y alrededores. Además, el famoso Punto G masculino se encuentra entre la próstata y el perineo, por lo que su estimulación más directa se consigue mediante una penetración anal.

Aunque entre los hombres se considera un tema delicado por sus connotaciones homosexuales, cada vez está más reconocido que reciben mucho placer sólo con unas ligeras caricias en la zona. El orgasmo es más potente todavía si cuenta con penetración suficiente como para llegar al Punto G.

Mediante el ano se consigue estimular el Punto G

Podemos estimular el ano para prepararlo para el sexo anal, de tal forma que se relaje y con ayuda del lubricante, la penetración sea placentera. Pero también podemos añadir unas caricias más externas durante el sexo convencional, para que nuestro chico se excite todavía más.

Lo primero es tener a mano un buen lubricante y asegurarnos de que el tacto de nuestros dedos no es frío. El mejor momento para empezar la estimulación anal es cuando el hombre ya está excitado, puede ser incluso a mitad del coito. Cuida tus uñas, ya que si están largas les podemos hacer daño, y comienza acariciando el ano por fuera con movimientos lentos y circulares.

Si no queréis que haya nada de penetración, con las caricias adecuadas ya se consigue aumentar la excitación, pero si queréis que sea más intenso, el siguiente paso es introducir un poco el dedo, lentamente, sólo hasta la primera falange. Así los músculos se relajan y habitúan a la sensación.

Si buscas el Punto G, has de introducir el dedo casi al completo –él ya te indicará qué profundidad es más placentera- tocando la pared interna hacia el pene, así masajearás la próstata. Mediante las caricias y ligeros masajes en la zona, conseguirás que el orgasmo de tu chico sea mucho más intenso.

Eso sí, antes de lanzarte a estimular su ano, háblalo con él para saber si le gusta o si quiere probarlo. En este caso, el efecto sorpresa puede ser una mala idea.

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