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Relato erótico: Juegos de seducción
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Relato erótico: Juegos de seducción

Miguel Ángel Sánchez vuelve a deleitarnos con uno de sus relato eróticos, llenos de tensión sexual y excitantes detalles. En este caso, una pareja liberal acude a un local swinger para disfrutar de la buena compañía y de los placares del voyeurismo y del exhibicionismo en un concurrido jacuzzi.

Juegos de seducción

La noche acababa de caer cuando Jorge y Esther salían del garaje donde habían aparcado el BMW Z4 que él se había comprado. Querían celebrarlo, de manera que fueron a un local que conocían y del cual eran clientes asiduos.

El portero les saludó al entrar y se abstuvo de indicarle las normas del local, como sí solía hacer con otros clientes nuevos o menos frecuentes. Al llegar a la barra, Jorge pidió dos Bombay Saphire´s con tónica azul y se sentaron en el sofá que había debajo de un boceto hindú del Kama-Sutra. Cuando se sentó Esther, tomó la precaución de hacerlo sobre su vestido de tirantes azul, con estampado de flores rojas, rosas y blancas. Los zapatos que llevaba tenían poco tacón y eran de color blanco, a juego con algunas de las flores. Jorge, en cambio, llevaba un traje gris claro de Armani, con una camisa blanca y corbata rosa palo.

No habían pasado mucho tiempo en el local cuando vieron entrar a Rafa, un antiguo amigo al que no habían visto desde hacía casi un año. Rafa no se dio cuenta de que Jorge y Esther estaban allí hasta que ella se levantó lentamente y se acercó hasta él.

Rafa se sobresaltó cuando notó la mano de Esther sobre su hombro, y una voz sensual que le pedía que fuese con ella a la otra parte del local. Jorge vio que Rafa y Esther traspasaban una cortina que había a la derecha de donde ellos habían estado sentados. Tras coger las bebidas, Jorge siguió a su pareja y a su antiguo amigo detrás de la cortina.

La cortina escondía un salón enorme con un jacuzzi en el centro, un par de sofás y varios tatamis alrededor del jacuzzi. En la pared había varios candelabros que alumbraban la estancia con velas perfumadas con olor a canela.

Esther cogió su ginebra y le dio un buen trago, antes de dejarla sobre la mesa más cercana al jacuzzi. Se fue directa hacia él, al tiempo que retiraba los tirantes de su sitio y dejaba caer el vestido al suelo, mostrando una desnudez total antes de meterse dentro del agua.

Rafa se quedó sorprendido al ver que Esther no llevaba ropa interior debajo del vestido, y la picardía que había usado para desnudarse y así llamar su atención. Al ver que Esther le estaba haciendo una señal a Rafa para que la acompañase, Jorge se sentó tranquilamente en el sofá. Rafa no dudó ni un momento y en poco tiempo ya estaba dentro del jacuzzi con Esther, rodeándole el cuello con sus brazos.

Esther se había colocado estratégicamente sobre un chorro de agua que le acariciaba toda su vulva y el clítoris, mientras sentía la lengua de Rafa recorrer sus pechos.

Jorge se había puesto cómodo en el sofá y, sin dejar su copa, observaba cómo Esther iba arrinconando a Rafa hasta una de las esquinas del jacuzzi. Mientras, aprovechaba para desabrocharse los pantalones y se masturbaba lentamente al ver lo que estaba ocurriendo. Observar le excitaba tanto o más como entrar en el juego.

Esther obligó a Rafa a sentarse en el borde del jacuzzi y le masajeó su miembro con tranquilidad, hasta que vio que era el momento de introducirlo en su boca y lo más profundo posible.

Mientras tanto, otras dos parejas cruzaban la cortina y tras desnudarse se tumbaron en uno de los tatamis más alejados de la cortina, cerca del jacuzzi donde estaban Esther y Rafa. Jorge no les perdió de vista y variaba su curiosidad voyeur entre las parejas nuevas y su mujer con su amigo.

Cuando Jorge se quiso dar cuenta, Esther estaba apoyada contra el borde del jacuzzi y tenía las manos de Rafa en sus pechos, al tiempo que éste la penetraba como si le fuese la vida en ello. Esther apoyó una pierna en el borde para sentir una penetración aun mayor y, de paso, que Jorge pudiese ver cómo el miembro de Rafa entraba y salía constantemente de su vagina.

Al ver eso, Jorge aumentó el ritmo de su masturbación, como si quisiese ir a la misma velocidad que Rafa y Esther. Llegado a un punto, notó el semen recorriendo todo su miembro hasta ser expulsado de tal manera que salpicó los pechos de una mujer que observaba desde el tatami de al lado. La chica no le reprochó nada, solamente se lo quedo mirando con una expresión de vicio y placer gratificante.

Esther salió del jacuzzi y se tumbó en un tatami, con las piernas en alto y lo más separadas posibles, para así entregarse de nuevo a Rafa. Él le sujetó las piernas con fuerza y volvió a penetrarla. Sin embargo, esta vez las penetraciones eran poco profundas y muy repetitivas, hasta que al final entró en ella con un golpe seco y rápido, aumentando así el movimiento de cadera hasta que notó que todo iba a terminar en cuestión de segundos.

Esther también se dio cuenta, tanto por la respiración de Rafa como por la forma de moverse, así que que cerró las piernas, atrapando el miembro de Rafa con los pies y masajeándolo hasta que él eyaculo sobre su vientre.

Al terminar, Esther dejó a Rafa donde estaba y se fue con Jorge a terminarse la copa tranquilamente, antes de volver los dos juntos a casa.

Miguel Ángel Sánchez

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