IMPORTANTE. Sólo para mayores de 18 años

Sólo puedes acceder a Pasionis.es si eres mayor de 18 años. 

Por favor, confirma que tienes más de 18 años o haz click en “salir”.

Relato erótico: Fuera tabúes
¡Lo último!

Relato erótico: Fuera tabúes

Una lectora anónima ha querido compartir con nosotras este relato erótico real, lleno de tensión sexual morbo y superación. ¿Quién dijo que no se podía tener sexo con la regla? En esta historia, los dos protagonistas logran dejar ese pequeño detalle en segundo plano y aprenden a disfrutar en cualquier día del mes.

Fuera tabúes

Os voy a contar una historia de una tarde que empezó como una cualquiera y terminó con un calentón monumental. Había quedado con Roger para ir al centro comercial. Roger era mi amigo con derecho a roce, casi 10 años mayor que yo y que, a decir verdad, no me entusiasmaba demasiado. Era muy bueno conmigo, congeniábamos genial en la cama pero mi corazón no me pedía tener más con él.

Aquel día estaba con la regla. Para mí, esa es una de las situaciones que me impedían tener sexo, aunque me lo pidiera el mismísimo Brad Pitt. Era tajante con eso, mucho. Se lo dije a Roger cuando me preguntó si me apetecía ir a su casa. Él, que ya me conocía, me dijo que no pasaba nada, que podíamos ir igualmente.

Cuando llegamos, nos empezamos a enrollar en el pasillo y, como la temperatura iba subiendo, nos fuimos a su habitación. Me agarró el trasero e intentó meterme la mano por dentro, aunque yo le paré, susurrándole que no se podía. Me levantó la camiseta y manoseó mis pechos. Antes de que pudiera decirle nada, ya me había desabrochado el sujetador. Mis senos quedaron a su merced. Su lengua jugó con mis pezones hasta ponerlos muy duros. Me estaba poniendo muy cachonda y tenía una sensación agridulce: deseaba que parase pero, por otro lado, me encantaba sentir sus labios en mis pechos.

Me quitó la camiseta y, en un ágil movimiento, me colocó sobre él. Estaba sentada en sus piernas mientras él, tumbado, magreaba mis tetas con sus voraces manos. Me incliné hacia su boca y nos volvimos a comer con los labios. Apretó mi cuerpo contra su miembro. Lo sentía duro debajo de mí y me agitó sobre él para darse placer y, por supuesto, dármelo a mí.

Como hombre experimentado, él poseía el control y me tumbó en la cama. Trató de liberarse de mis pantalones mientras yo le insinuaba que sólo para estar más cómodos, pero seguía firme en mi decisión de no hacerlo con la regla. Sucumbir fue mi perdición.

Él se quedó desnudo y se situó sobre mis piernas abiertas. Sabía ponerme como nadie. Se movió pausadamente, clavándome su pene erecto en mis braguitas. Estaba loca de deseo y con ganas de sentirlo dentro de mí.

Muy sutil, ladeó mi ropa interior y frotó su polla contra mi sexo. De nuevo mis dudas: quería más pero, al mismo tiempo, no.

Mi excitación estaba ganando la batalla a mi racionalidad y, en un acto inconsciente, separé aún más las piernas. Su verga rozaba delicadamente mi clítoris y se deslizaba húmeda a lo largo de mi sexo. Osado, Roger se aproximó a mi vagina, casi metiéndome la punta y obsequiándome con el mayor calentón en mucho, mucho tiempo.

Se disponía a penetrarme despacio y, entonces, recordé que debía quitarme el tampón. Me levanté corriendo y le dije que esperara un segundo, que tenía que ir al baño. Me deshice de él rápidamente y volví a su encuentro.

Ahora ya sí. Me embistió una y otra vez, sin miramientos, haciéndome suya mientras se apoderaba de mi cuerpo. Lo rodeé con mis piernas para sentir su miembro totalmente dentro de mí. Me corrí estrepitosamente y luego él.

Lo miré acto seguido y en su rostro se dibujó una sonrisilla que querría decir algo así como: “¿Ves como no pasaba nada?”.

Anónima

Uso de Cookies - Pasionis.es utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Si quieres saber más sobre las cookies haz click aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies