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Relato erótico: El baile más caliente
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Relato erótico: El baile más caliente

Miguel Ángel Sánchez nos ha hecho llegar este excitante relato erótico en el que se mezclan, baile, seducción y unos imponentes movimientos de cadera. ¿Quién dice que la música no amansa a las fieras?

El baile más caliente

El paso de los tacones repiqueteaba contra el suelo, salpicando así a todos los que pasaban a su lado, pero ella iba lo más rápido que sus pies podían a causa de la lluvia traicionera. Cuando salió de su casa hacia clase había cogido un paraguas por precaución, y al final tuvo que usarlo.

Cuando entró en el edificio, Sofía cerró su paraguas y echó hacia atrás la capucha de su gabardina, dejando a la vista un rostro aceitunado con unos ojos rasgados y oscuros que atraían a los hombres como las abejas a la miel. Una vez en el vestuario, dejó el paraguas y la gabardina en su taquilla, junto con el bolso marrón de flecos, y salió corriendo hacia la clase.

Al entrar vio a David con la música para la clase y a sus compañeros ya preparados. El aula era muy extensa para poder moverse en pareja con suficiente libertad y sin chocar. Sofía iba cuatro veces por semana a dos clases distintas, y estaba considerada como una alumna aventajada pese a que las clases que daba no tenía ningún parecido en estilo rítmico.

David repartió las parejas, dejando a Sofía sola, la cual no supo que hacer hasta que empezó a escuchar la música de la primera canción y fue él quien se acercó a ella. Le puso lentamente la mano en la cintura, al tiempo que le ofrecía la otra para que la cogiese mientras se escuchaba cantar a Carlos Gardel. Sus pasos se iban moviendo al paso de la música, de derecha a izquierda, tres pasos hacia atrás… y en ese momento, Sofía cruzo las piernas para girar y volver sobre sus pasos otra vez, hasta donde habían empezado.

Tanto David como Sofía sentían la voz de Gardel y así se movían sus pies. Volvieron a hacer otro giro y David echó a Sofía hacia atrás, al tiempo que ella levantaba la pierna. Ese paso provocó que ambos se mirasen fijamente, notando un deseo mutuo. Al volver a la postura anterior, David separó a Sofía y, haciendo que girase sobre su eje, la acercó hacia él y terminó volviendo a cruzar las piernas al tiempo que terminaba la canción.

La clase se prolongó con varios bailes más, casi todos siguiendo los mismos pasos, hasta que llegó el final de la hora y todos fueron a los vestuarios a recoger sus cosas.

Sofía estaba a punto de salir por la puerta cuando David apareció y le pidió que volviese a la clase. Le comentó que necesitaba pareja para un concurso de tangos y le propuso que esa persona fuese ella. Por supuesto, Sofía accedió encantada.

Sus miradas se cruzaron como antes, en clase, de manera que David se abalanzó sobre ella, besándose con una pasión que antes no había sentido; Sofía se quedó y, tras atraparlo con los brazos rodeando su cuello, le devolvió el beso, dejando así que sus lenguas se entrelazaran.

La gabardina y el paraguas cayeron al suelo mientras David la levantaba en volandas y la llevaba hasta el centro de la pista de baile, donde sus manos se pegaron a las nalgas de Sofía y ella empezó a desabrochar la camiseta de su pareja de baile. Sus pasos los habían llevado a uno de los laterales de la clase y Sofía se dio cuenta que su culotte se había perdido por el camino.

David tiró una colchoneta al suelo y tumbó a Sofía en ella. La chica aprovechó para bajar los tirantes de su vestido, dejando un sujetador a la vista que David no tardó en quitar.

Los pezones de Sofía estaban duros y sensibles a causa de la excitación. Sintió escalofríos por todo el cuerpo cuando David los sujetó con los dientes y los lamió con dedicación. Sofía ya no pudo aguantar más, mientras la lengua de David hacia su trabajo ella aprovechó para acariciar su vulva con tranquilidad, hasta rozar su clítoris y sentir cómo el orgasmo le recorría por todo el cuerpo.

David bajó su lengua lentamente por el cuerpo de Sofía, parando en todas sus zonas erógenas y en otras, aunque algunas le provocaban cosquillas. Cuando estaba a punto de alcanzar el sexo de Sofía, paró en seco, cogiéndola de las piernas y levantándoselas hasta apoyarlas en su hombro derecho. Las sujetó así al tiempo que introducía su miembro dentro de ella, poco a poco, lo más profundo posible.

Sofía se quedó exhausta, nunca había sentido una excitación igual en su vida. Notaba todo el miembro de David, que rozaba las paredes de su vagina y alcanzaba una profundidad como nunca había sentido con ningún otro chico. Cuando se quiso dar cuenta, estaba moviendo las caderas para facilitarle el coito a David y alcanzar el orgasmo lo más rápido posible.

De repente, en la clase es escucharon dos gemidos al unísono. Se dieron cuenta que ambos habían conseguido algo casi imposible: habían llegado al orgasmo al mismo tiempo.

Al terminar, David se tumbó al lado de Sofía, abrazándola y dejando que sus miradas lo dijesen todo; en ese momento no había nada más valioso que el silencio y ellos dos juntos abrazados.

Miguel Ángel Sánchez

  • Miguel Angel Sanchez

    Gracias por publicar mis relatos y corregir estos titulos tan poco sugerentes

  • Es muy buieno el relato

  • JaraPasionis

    ¡Gracias a ti por compartirlos!

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