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Relato erótico: Adiós, muñeca
¡Lo último!

Relato erótico: Adiós, muñeca

Traemos el último capítulo del relato erótico 'Los apetitos carnales de Almudena', en el que la escritora Anna Genovés nos sorprende con un desenlace lleno de fuerza del que no hay vuelta atrás. ¿Conseguirá Almudena dejar a Pasión25 y a la red erótica Sexo Triple X?

Los apetitos carnales de Almudena

12. Adiós, muñeca

Almudena acude al trabajo con una sonrisa de oreja a oreja. Parece una atractiva réplica de las vírgenes divinas.

Los días se suceden como cuentas de un collar perlado. La nieve cubre las calles de Madrid de un hermoso manto blanco. Cuando el viernes abre el ordenador, descubre el email de la red erótica Sexo Triple X invitándola a la orgía que le había mencionado su amiga Yoli. La telefonea; tras varios tiras y afloja, acepta. Será la última vez que utilice la red.

Para acudir a la bacanal, tendrá que vestirse con elegancia y llevar una máscara. Elige un vestido negro elástico, tan ceñido a su cuerpo como un guante de fino satén. Las hermosas curvas de sus caderas asoman delicadas. Su trasero dibuja una pera en abril, sublime. Sus pechos emergen volcánicos, como balones elípticos que hablan solos: “ordéñame, ordéñame”. El cabello, con ondas favorecedoras a lo Farrah Fawcettl en Los Ángeles de Charlie. Está radiante.

Toma un taxi para llegar al palacio de Linares, donde se celebra el evento. Antes de entrar se coloca una careta de muñeca china. Asciende hasta las galerías de la tercera planta por la escalera de mármol de Carrara como una princesa. Recorre un largo pasillo de personas cubiertas con máscaras venecianas. La aplauden. Se sirven copas de champagne y disgusta el caviar Beluga. Suena música de cámara.

Dos horas más tarde, desaparecida la compostura, Almudena ha trasmutado en la voraz Pasión25. Exceptuando los antifaces, los restos corpóreos aparecen a la intemperie. Las vergas se clavan en los deliciosos culos o vaginas, en labios voluptuosos o pechos amamantados por semen. El kamasutra en vivo aparece entre los techos con pasajes mitológicos. Paredes de exquisitos óleos pompeyanos y tapices de Gobelinos.

Los muslos de Pasión25 se comprimen y aflojan, en repetidas ocasiones. Desconoce si es por los lameteos bucales o por los falos que la han inundado. Ha experimentado sexo con hombres y mujeres ―una de ellas su amiga Yoli, Lesbia Dominadora en la red―. Se ha enredado en sus efluvios como si no se conocieran.

Está ebria de alcohol y sexo. Pero, alguien muy particular, el único que no ha intervenido en el dispendio erótico y blasfemo ―un voyeur VIP llamado El Supremo―, solicita su presencia en privado.

Pasión25 entra en un dormitorio rococó con todo luje de detalles. Una amplia cama con palio dorado reposa sobre el suelo de madera noble. Rodeado de lámparas francesas y tapices de la Casa Real, una joya. Sobre la misma, el cuerpo esculpido de un hombre que amasa su falo con armoniosa parsimonia.

―Aparta tu antifaz y gatea hacia mí ―le ordena, exultante y provocador.

Pasion25 se convierte en una pantera, enigmática y perturbadora. Relajados los labios de su abertura congestionada, por la que resbalan restos de esperma. Al pie de la cama, se estira y asciende ―sinuosa― hasta depositar la carnosidad de su boca sobre el miembro endurecido del hombre.

―Eso es. Hazme una felatio, la mejor de tu vida ―insinúa con erotismo.

Pasión25 sujeta el miembro con una mano, separando las bolas de la verga con la otra. Lo introduce, lentamente, en la humedad de su boca. Está circunciso, es el más potente que ha visto, el más hermoso. Se deleita con él, entre movimientos acompasados de entrega y abandono. Bebe la supuración con verdadero ardor. Relamiendo hasta la última lágrima, que saborea con su insaciable lengua.

El macho jadea y aprieta su cabeza. No la deja respirar. Pasion25 contorsiona su cuerpo de placer. De improviso, el amante cambia de posición. La tiene bajo su cuerpo. Pero, este misionero es de alto voltaje. Ata sus manos y sus tobillos con lazos de satén. Atraviesa con los dedos su vulva; esa insaciable vagina que ha sido fruto de las pasiones más opulentas.

El corazón bombea rápido, delirante, reventado. Una sucesión de orgasmos sobresale cuando el cipote de oro la perfora mientras cubre su hermoso rostro con una bolsa de plástico.

― ¿Has practicado alguna vez la hipoasfixia? ―le pregunta, chupando su óvalo por encima del elastómero.

Pasión25 mueve la cabeza negativamente.

― ¡Es el éxtasis absoluto! ―asegura El Supremo.

Ambos aumentan el ritmo del coito, al borde del Nirvana. Pasión25 vuelve a tener otro orgasmo en el que toda su hechura convulsiona, pero él sigue apretando la bolsa.

― Sabes, es una pena. Deseaba que siguieras con nosotros. Me divertía ver cómo follabas, pero no nos gustan los charlatanes. Tú no te has ido de la lengua, has descrito tus encuentros con los miembros de la red, sus apodos… todo está en tu diario y en tu agenda; lo que es peor todavía. Nos deshicimos de ellos. Todos somos asesinos, incluida tu amiga Yoli.

Pasión25 termina de estremecerse. Sus ojos, abiertos, perdidos en la nada. Sus pupilas, dilatadas. El exceso de lujuria ha acabado con su vida.

 

¿Quieres leer más textos de Anna Genovés? Visita su blog, Memoria perdida.

  • Mar

    Simplemente, ¡magnífico!

  • Ange

    Un final perfecto para la víspera de San Valentín… Jejejeee… muy bueno Anna

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